BUKELE Y EL DERECHO PENAL
Cuando hablamos de derechos humanos, aunque suene reiterativo, nos referimos a los derechos que tienen todos los seres humanos, y la palabra “todos” significa: sin excepción.
Ninguna persona, por mucha popularidad que tenga, ni aunque sea el Presidente de un país, puede salir incólume si de alguna manera viola o pretende violar derechos. Aunque muy poca gente lo entienda, el Derecho Penal no es un adminículo que puede utilizar cualquier remedo de dictador de turno para imponer su voluntad por muy buenas intenciones que este pretenda tener. Al contrario, este derecho, de última ratio, tiene como uno de sus fines principales normar el poder punitivo del Estado, en otras palabras, para que nadie pueda ir más allá de los límites que este impone.
Es así que si mañana, algún sociópata llega al poder (como frecuentemente sucede), los ciudadanos al menos tengamos ese escudo que llamamos Estado de Derecho para que nos cubra.
Entonces cuando aplaudimos que un mandatario empiece a decir sin empacho que “x” por pertenecer a una pandilla no tiene derechos, o que estos se le pueden pisotear si entra a una cárcel; aceptamos asimismo que algún otro salvador de turno pueda decidir más allá de lo que permiten las leyes lo que está bien o lo que está mal, y quizá a quienes se considere que se deben pisotear y extirparles sus derechos será a nosotros.
La historia nos ha demostrado de manera reiterada que el poder es efímero, dulce y corrompe. Que cuando una persona está en la cima jamás buscará rodearse de quien la contradiga, sino que será rodeada de aduladores. Y luego pensará que lo sabe todo, porque una masa extasiada aplaudirá cada una de sus ocurrencias.
Si como ciudadanos pensamos que el derecho penal es como un arma cargada que se puede disparar a quien dicte nuestra conciencia, muy pronto nosotros seremos quienes estemos del otro lado del cañón y nos arrepentiremos de haber aplaudido a demagogos y dictadores sólo porque en un espacio de tiempo decían lo que nosotros queríamos escuchar.
En esta época donde del otro lado del planeta vemos como a causa de la locura de un simple ser humano acribillan a personas en la calle soldados que se emborrachan con vodka mientras disparan cañones a edificios llenos de civiles, también deberíamos ver que aun más cerca está gobernando un alienado que piensa que puede pisotear los derechos de los seres humanos porque esa es su sagrada voluntad.
Publicado en: Diario Expreso 09 de abril de 2022