TRABAJO COMO DERECHO

TRABAJO COMO DERECHO

¿De qué sirve tener tantos derechos reconocidos para el trabajador si no tiene trabajo? Es una pregunta lógica que derivaría en primera instancia a dar la razón para que exista un código alternativo el cual aunque evidentemente disminuye derechos dará la oportunidad a muchos de ahora sí poder decir que son “trabajadores en relación de dependencia” aunque ganen un sueldo de miseria y puedan ser despedidos arbitrariamente e incluso tener que pagar a quien los despida. Pero al menos van a tener trabajo, muchos dirán.
¿Qué tal si llevamos ese razonamiento a otros derechos reconocidos por nuestra Constitución? Tenemos derecho a la salud, pero evidentemente hay muchos enfermos que no pueden recibir atención médica oportuna porque no hay tantos hospitales ni como pagar a tantos médicos especializados; entonces ¿qué tal si “bajamos un poco los estándares” y permitimos que estudiantes de medicina puedan operar en pequeños centro médicos sin la cantidad necesaria de insumos y en condiciones sanitarias deplorables? Al menos así más personas tendrán derecho a la salud podrían argumentar muchos genios.
También los ecuatorianos tenemos derecho a la educación, pero hay miles de jóvenes que no pueden acceder a un cupo para estudiar. Entonces también “podríamos bajar los estándares” y crear algún recoveco improvisado con cualquier persona que tenga la voluntad para enseñar y así entreguemos títulos universitarios a diestra y siniestra a personas que no terminarán aprendiendo nada; a la final y luego con ese cartón sin valor podrían ir a solicitar un trabajo “decente” con un nuevo código que al menos les va a permitir trabajar.
Y así, podemos seguir ad infinitum creando soluciones parche que permitan al menos mostrar unas estadísticas amigables para que los organismos internacionales nos puedan seguir prestando la plata para mantener a los pipones que tienen que cobrar sus sueldos porque “hay favores que pagar”.
Pues lamentablemente hay que decirles a quienes nos gobiernan, que no tienen la razón. Que se supone que un gobierno está para ayudar a que los ciudadanos que confiaron en sus promesas permitiéndoles estar donde están con su voto reciban un trato digno y no sean considerados como simples medios para obtener un fin como si fueran una maquinaria al servicio de un engranaje que sólo alimenta un estado obeso.
Hay que tomar decisiones que nos ayuden a salir de la crisis pero sin destruir los derechos que fueron adquiridos por medio de sangre derramada en luchas históricas, porque hace mucho tiempo los dueños de los medios de producción tuvieron las riendas y pisotearon a los trabajadores hasta que estos se revelaron y por medio de la democracia equilibraron en algo la cancha. Los derechos de los trabajadores son irrenunciables porque respetarlos se convierte en un deber para los empleadores, es una obligación cruzada debido a que una parte tiene una ventaja inherente sobre la otra; y alguien debería de encargase de proteger al más débil, si no es el Estado ¿Entonces quién?

Publicado en: Diario Expreso (4 de octubre, 2021)

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