MIENTRAS LOS QUEMAN
Cuando a unos kilómetros se estaba desarrollando una nueva masacre en las cárceles, donde había personas a las que mataban a puñaladas y quemaban vivas; la cúpula del gobierno, quienes son responsables de la integridad física de estas personas que se encontraban bajo su cuidado, yacían tranquilos y perfumados en un evento de gala tomando vino.
Las personas que se encuentran privadas de la libertad, independientemente el delito que hayan cometido tienen, entre otros derechos, el de la integridad física, psíquica, moral y sexual; así lo prescribe el Código Orgánico Integral Penal en su artículo 12, en consonancia con la Constitución y la infinidad de sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que ya han llamado severamente la atención al Ecuador por la situación de desamparo en la que se encuentran quienes están entre las rejas y bajo la protección del estado.
El tema es tan largo y existen tantos factores desde diversos ángulos que han derivado en esta explosión de violencia que sería inútil enumerar y explicar todos; pero por nombrar solo dos desde el ámbito jurídico se encuentran: el rol de los Fiscales al ser una costumbre de estos solicitar esta medida en prácticamente todos los casos, cuando esta debería ser el último recurso; y la actitud de los jueces que aceptan esta medida a sabiendas de que ellos como garantes de los derechos de los procesados deberían hacer prevalecer lo que prescribe la Constitución e imponer medidas no privativas de libertad.
Desde la perspectiva política, uno de los mayores actos de corrupción que puede haber es el de aceptar cargos para los cuales no se está capacitado, y esto es de extrema relevancia cuando la consecuencia de un error de decisión sea que se pierdan vidas. El problema de las cárceles necesita un enfoque multidisciplinario, no se puede curar una enfermedad simplemente paliando los síntomas, sino que se debe ir al fondo de los problemas para darles una solución adecuada.
Parece que brindarles a los ciudadanos salud, trabajo y educación suena tan simple que en campaña todos los candidatos dicen que van a lograr que estos derechos se vuelvan universales, pero cuando ya se encuentran en el poder lo primero que hacen es tirar a la basura todo lo que prometieron en campaña y empiezan a gobernar simplemente para acaparar poder y enriquecer a quienes se encuentran dentro su círculo.
Luego se quejan de que las personas se maten unas a otras, y no encuentran mejor alternativa que vestir a palanqueados que no están capacitados para los cargos con chalecos antibalas y hacerles una sesión de fotos para que den la impresión de que trabajan cuando obviamente no tienen ni la más remota idea de cómo impedir que dentro de las cárceles se sigan perdiendo las vidas que como Estado se encuentran en la obligación de proteger.
Publicado en: Diario Expreso15 noviembre 2021