LO QUE QUEREMOS VS LO QUE NECESITAMOS
A nivel personal todos somos libres de tener nuestras aspiraciones, es un derecho que nadie puede quitarnos y muchas veces esto se convierte en el motor que nos permite lograr todo lo que queremos. Como miembros responsables de una sociedad, la cosa cambia; pues aparte de nuestros deseos personales, tenemos la responsabilidad de legar a las futuras generaciones un lugar donde puedan desarrollar libremente sus facultades, siendo cubiertos al menos básicamente los pilares que les permitan tener una vida digna (salud, seguridad, educación). Más allá, quienes aspiran a gobernarnos deben estar conscientes que como todo grupo humano diverso cada uno de nosotros vamos a querer cumplir todos nuestros deseos sin mirar más allá de nuestras narices, pero como gobernantes deben saber también que los recursos no son infinitos y hay que saber administrarlos adecuadamente, cubriendo de manera primordial las necesidades básicas que tiene toda sociedad civilizada para luego, si acaso sobra algo, empezar a buscar obras de inversión que nos lleven a ir creciendo de manera escalonada y estable para ir mejorando paso a paso la calidad de vida de todos los habitantes. Lamentablemente, según las ofertas de campaña que se han venido escuchando, estamos muy lejos de poder llegar a ese fin que debería buscar cualquier candidato serio. Es imposible poder entrar en la mente de las personas y saber qué es lo que realmente piensan, por esto solo nos queda imaginar que detrás de todas esas fantásticas propuestas que hemos escuchado, como que le van a dar a un millón de ciudadanos $1000 dólares una semana después de posesionarse o de que el sueldo básico va a subir a $500 dentro de su administración, son reales y tienen un plan económico concreto que va a permitir que se materialicen; puesto que si no es así, se demostraría una vez más que a los políticos no les importan las necesidades de los ciudadanos, sino tan solo decirles lo que quieren escuchar para una vez en el poder inventar cualquier excusa o tirarle el muerto al gobierno anterior para justificar su inoperancia. Dicho esto, la principal responsabilidad debería recaer en los propios ciudadanos ya que estos son los que terminarán viviendo en la visión de sociedad del gobernante que elijan, y más adelante no tendría sentido quejarse puesto que la decisión que se toma al votar es de trascendental importancia aunque muchos piensen que solo sirve para obtener un certificado que sirva para acceder a alguna dádiva de cualquier gobierno de turno.
Publicado en: Diario El Universo (5 de marzo del 2021)