DESPIDIENDO EL AÑO 2020
Este año 2020 nos ha enseñado que debemos estar preparados para todo; que jamás podremos predecir lo que va a suceder el día de mañana. En febrero, mientras muchos estaban en las playas jugando carnaval, al otro lado del mundo se desarrollaba una pandemia que para nosotros tan solo era una noticia lejana, pensábamos como siempre “esto no me va a pasar a mí”, luego de unos días, nos pasó. Cerraron el país y nosotros seguíamos sin creerlo, hubo muertos tirados en las calles y a la vuelta de la esquina había una fiesta clandestina donde otros seguían pensando que eso no tenía nada que ver con ellos, salieron unas autoridades queriendo aprovechar la tragedia para hacerse pasar por héroes sin medir las consecuencias de sus actos y otras a querer hacer feria con la desgracia de los ciudadanos (no crean que hemos olvidado las camionetas atravesadas en los aeropuertos y los famosos tallarines sin gluten). Por otra parte, el año ya se acaba y cada quien lleva puesta su mascarilla, algo que nos parecía increíble se ha vuelto tan común que ahora hasta les hacen diseños para que combinen con los vestidos de fiesta, y seguramente serán regaladas junto con las camisetas y los banderines para crear el conjunto perfecto para que los ciudadanos hambrientos de esperanza aparezcan en los mítines a seguir escuchando las promesas vacías de quienes ostentan el poder. Finalmente hay muchos héroes que terminaron arriesgando sus vidas para que nosotros pudiéramos vivir en paz las nuestras: los médicos y los policías fueron las figuras más visibles; pero no debemos olvidar a quienes tal vez sin siquiera saberlo mantuvieron el país a flote, entre estos están los agricultores, empresarios, transportistas y personal de limpieza que día a día salían de sus casas a enfrentarse con la tragedia y así lograron que Ecuador no se caiga a pedazos como incluso medios internacionales no paraban de pronosticar; a todos ellos nuestro eterno agradecimiento. Finalmente, no podemos despedir el año sin recordar que a pesar de todo seguimos aquí, que el mundo siempre va a seguir su curso a pesar de todo y que es deber nuestro y de nadie más superar las adversidades, que no debemos vivir esperanzados en que aparecerá un salvador que nos resuelva los problemas porque si no nuestro país seguirá siendo tierra fértil para los oportunistas y demagogos.
Publicado en: Diario El Universo (31 de diciembre del 2020)