Reflexiones sobre la campaña anticipada.

En este mundo interconectado, donde lo efímero es la norma y lo complejo se torna aburrido; se empiezan a fraguar las estrategias de los diferentes partidos políticos para captar votantes y conquistar conciencias. Es así que las redes sociales, junto con las fotos y las frases cortas se han vuelto la norma para transmitir los mensajes de todos los candidatos. Del mismo modo los electores, cansados de la política de siempre, han encontrado en estos medios sociales una válvula de escape para exponer todos sus problemas y solicitudes. Los adolescentes con edad para votar y los menores de 25 años, que en esta coyuntura electoral se han vuelto protagonistas debido a la gran cantidad de porcentaje de votantes que representan, continúan sin saber por quién decidirse, o más bien sin interesarse por quien terminará rigiendo su presente y futuro una vez que terminen las elecciones.
Desde el punto de vista de las elecciones legislativas, es importante hacer notar que muchos de los partidos nuevos al igual que los tradicionales aún continúan con el viejo método de buscar figurillas reconocidas en el ámbito nacional debido a sus dotes histriónicas o por sus escándalos personales que se volvieron mediáticos, en lugar de centrarse en encontrar a personas con las aptitudes mínimas que se necesitan para legislar, entre las cuales destacan el conocer de manera profunda el derecho para que luego no terminen convirtiéndose en mecanismos levantadores de mano o títeres de sus asesores. Además, respecto a los candidatos presidenciales, se puede decir que a los caudillos de los partidos les ha interesado más buscar figuras que terminen siendo leales a ellos en lugar de a un proyecto político, demostrando finalmente que sus intereses son llegar al poder cueste lo que cueste y una vez ahí pues recién empezar a ver como gobernar.


Sobre la política de calle, el puerta a puerta y las reuniones entre simpatizantes se siguen dando sin pensar en ningún momento sobre la crisis sanitaria que enfrentamos, se ha notado que los controles los hacen por conveniencia, clausurando eventos de sus enemigos políticos y promocionando los eventos organizados por sus amigos, visibilizando nuevamente el poco interés y coherencia de los gobernantes para enfrentar a la pandemia, más bien buscando la manera de quedar bien ante las cámaras que tratando de resolver realmente la crisis que no termina.
Finalmente, algo nuevo que está sucediendo, es que ahora los periodistas quieren ser los protagonistas de las historias en lugar de sus relatores, desnaturalizando los fines deontológicos de su profesión simplemente por ganar un par de “likes” y comentarios afirmativos, lo que deriva en que ahora los ciudadanos tengamos acceso a mucha información parcial, lo que en el fondo solo vuelve los mensajes menos informativos y más distantes de la realidad.

Reflexiones sobre campaña anticipada. El Universo. 31/10/2020

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