La política en Ecuador no debe mejorar; debe cambiar. Debemos terminar la era del discurso lleno de palabras grandilocuentes que no terminan diciendo nada. Tenemos que acabar con la época de los pactos, que reparten a diestra y siniestra las instituciones como si fueran caramelos en una fiesta infantil. Necesitamos eliminar las propuestas demagógicas, que sólo buscan captar votos mientras quienes las proponen saben que jamás las van a cumplir. Ecuador necesita un norte, concebir un proyecto perdurable que trascendiendo las ideologías empiece a sacarnos de la pobreza de manera realista aceptando por adelantado que las decisiones que se tomen para ese objetivo no van a ser las más populares y seguramente generen resistencia pero ¿acaso cuando nos enfermamos lo importante es que el remedio sea sabroso?. Los políticos por su parte deben dejar a un lado sus aspiraciones egoístas, que a final de cuentas no terminan captando ni si quiera en ocasiones el 1% de los votos, logrando con eso únicamente confundir a los electores y mejorar el curriculum vitae de los perdedores. En ese sentido, los medios de comunicación deben exigir que se generen debates de altura y no enfocarse en poner los reflectores a los políticos que hagan más payasadas porque aunque eso divierte a la gente, finalmente lo que consigue es perpetuar el tan bajo nivel de candidatos que se presentan cada periodo a buscar ganar de chanfle un curul o una presidencia. Todo esto lo lograremos únicamente con una ciudadanía informada, que entienda que así como tiene derechos también tiene responsabilidades, que es deber de todos sacar al país adelante, que ya cometimos errores de selección muchas veces y ahora es momento de afrontar las consecuencias. Los jóvenes tienen un rol especial en esta coyuntura, puesto que representan más del 60% de los electores, es así que son ellos quienes terminarán eligiendo en gran medida quien dirija el destino de todo el país. Pero ¿Cuáles son sus aspiraciones? Muchos analistas hablan de igualdad de género y respeto al medio ambiente; yo pienso que sus intereses van mucho más allá. Los jóvenes de hoy serán los adultos del mañana, y también necesitarán empleo, salud y seguridad jurídica siendo estos pilares básicos de una sociedad civilizada. Es por esto que las estructuras partidistas deberán incluir en la conversación estos grandes temas, de tal forma que sean interiorizados por todos para que el país obtenga soluciones de fondo, no solo de forma como siempre ha sucedido. Por último, hay que recordar que el Estado, en lugar de ser un ciego seguidor del parecer del pueblo, debe convertirse en un influenciador activo para que Ecuador no solo reciba lo que quiere, sino lo que necesita. La paradoja de la cuestión es que los jóvenes de hoy han recibido un país en quiebra por los corruptos del ayer; su misión ahora no es la de quejarse de lo que están sufriendo sino la de lograr que esto no se auto perpetúe.
Jóvenes y Política. Diario Expreso. 27 Julio 2020