Esta crisis sanitaria en el país nos ha permitido visibilizar uno de los grandes problemas que se ha creado debido a la inmediatez y frugalidad de la información. Y es que últimamente es más importante la propaganda a la obra, lo que la gente cree que se ha hecho a lo que en realidad se hizo. Esto radica en que muchas figuras políticas no se enfoquen en asuntos estructurales que den beneficio a largo plazo a la ciudadanía, sino que solo presenten medidas parches; de esas que ante la opinión pública te hacen quedar bien y se paga con aplausos. Lo que no se comunica no existe, dicen. ¿Pero es tan importante que todos sepan lo que uno hace o deja de hacer? ¿Dónde queda el espíritu de ayuda incondicional que tanto se pregona que los caracteriza?
Es hora que nos enfoquemos en la identidad, en eso que somos realmente y que a largo plazo nos permite crear reputación; es difícil, pero no imposible. Las noticias falsas nunca van a terminar, incluso con el tiempo y las nuevas tecnologías van a exacerbarse, pero esto no es una excusa para comportarnos de igual forma. El éxito de las sociedades depende en gran medida de lo que quienes fueron elegidos para trabajar realicen; no lo que se dice que han realizado. La foto es importante; pero definitivamente no lo es todo.
Identidad e imagen en la politica. Diario Expreso. 22 Mayo 2020