Manejo de las cifras de la pandemia.

En Ecuador las cifras de contagiados por el virus nunca estuvieron claras, es inaudito pensar que a partir del 17 de marzo con menos de 100 casos nos volvimos un país con sus habitantes encerrados por miedo a la propagación, al punto incluso de meter carros en los aeropuertos para que no aterricen los aviones; y luego, a la fecha bordeando los 50.000 casos, las autoridades se feliciten entre ellas mismas porque dicen que se ha superado la crisis; llegando hasta el colmo de tomarse “selfies” junto a ciudadanos con sus sonrisas ocultas tras mascarillas.
Y es que ahora, en medio de tantos escándalos de presuntos actos de corrupción que han salido a la luz, con los ecuatorianos en vilo por las nuevas noticias que aparecen día con día sobre el mal uso de fondos públicos, los gobernantes cambian constantemente las restricciones de movilidad que ellos mismos habían aplicado, y cruzan los dedos para pasar a un semáforo verde sin que las consecuencias de esos actos recaigan sobre ellos si retorna la catástrofe.
Si analizamos a conciencia todos los mensajes que han enviado los políticos, nos daremos cuenta lo contradictorios que han sido. Han utilizado las cifras de infectados que presenta el COE nacional, las mismas de las que antes se habían quejado de que no representaban la realidad que se vivía en las calles para vanagloriarse ahora de que la pandemia está controlada, cuando tan solo por citar un ejemplo, el 7 de mayo del 2020 la alcaldesa de Guayaquil presentó un estudio del Cabildo que informaba que el 32.7% de los guayaquileños habían sido infectados por el virus y que de estos aún 500.000 lo tenían activo.

¿Entonces, a que cifra nos acogemos?
Al parecer muchos de los organismos de control apostaban a que se dé la mal llamada “inmunidad de rebaño”, cuando ni siquiera los estudios internacionales son concluyentes al momento de especificar si una vez contraído el virus se generan anticuerpos, ni de qué calidad son los mismos, ni mucho menos cuanto tiempo el cuerpo humano los puede seguir generando.
En esta situación estamos, cada quien saliendo a trabajar bajo su propio riesgo, con representantes del gobierno incluso pensando en abrir el ingreso presencial a los centros educativos porque vieron que ni de broma Ecuador está preparado para brindar el acceso a la educación online a habitantes de la zona rural en lugares que incluso los servicios básicos no llegan y con hospitales empezando a colapsar en Quito donde el Alcalde de esa ciudad fue uno de los más reacios a flexibilizar la movilidad.
Más adelante nos tocará enfrentarnos a la gran crisis económica generada por este tipo de manejos alegres, donde los políticos estuvieron más interesados en buscar un medio de comunicación que les brindase protagonismo en lugar de implementar protocolos técnicos, que aunque no hubieran servido para convertirlos en figuras mediáticas, hubieran ayudado realmente a cuidar la salud de la ciudadanía.

Cambiando semáforo. El Universo. 18. Junio.2020

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