EDUCACIÓN EN LA RURALIDAD

La educación en Ecuador se ha visto enfrentada a un gran desafío. La pandemia que nos azota además de haber visibilizado las grandes deficiencias que tenemos en el área de la salud y demostrado la fragilidad de muchas de nuestras empresas, que por falta de liquidez han tenido que realizar miles de despidos; ahora nos presenta la necesidad de implementar soluciones tecnológicas en un país donde muchos de sus habitantes siguen comunicándose por mensajes de texto.
Es así que muchas familias en el campo se han quedado estupefactas ante el giro inesperado que representa la educación online, que a diferencia de la presencial no solo necesita la firme disposición de aprender y asistir a un aula de clases. En esta nueva realidad se necesitan equipos tecnológicos y conectividad, dos cosas que en el campo no hay.
Es necesario ponerse en los zapatos de una familia que tenga 3 hijos, todos de cursos diferentes, que necesiten acceder a sus clases a la misma hora, guiados por un padre o una madre que en muchas ocasiones no pudieron terminar ellos mismos la primaria. ¿Quiénes serán los encargados de medir el grado de aprendizaje de los jóvenes?
Por otro lado, la interacción entre compañeros de clase, tan importante en el desarrollo psicosocial de los niños va a verse afectada ante la inminente necesidad de aislamiento, ya que este virus no se va a ir; se va a quedar con nosotros mucho tiempo y con el desajuste social que se ha evidenciado al no disponer de cifras claras de la afectación a la ciudadanía, los habitantes están en cualquier color, menos en los que muestran los semáforos.
Las medidas en este caso deben ser apegadas a la nueva realidad. Primero encontrar la manera que el sector rural tenga acceso a equipos tecnológicos, y lo más importante: universalizar el acceso a internet. Esto ya se ha estado realizando a medias en el país, con medidas parciales tomadas por las diferentes municipalidades, aunque sin un plan general que pueda asegurar que todos los ciudadanos que lo necesitan reciban los beneficios.
Entonces, lo primordial es que exista coordinación entre los diferentes estamentos municipales y gubernamentales para que todos aporten desde sus competencias las soluciones estructurales que puedan paliar esta inminente situación.
Por último, los actores principales en este cambio serán los maestros, que por ningún motivo deben ser olvidados, ya que hasta ahora lo que se ha visto es que muchas instituciones educativas han cerrado sus puertas o desvinculado personal, esto debido a que económicamente ha sido imposible sostener la situación de la baja de matrículas evidenciando que la educación pública tendrá que absorber esos nuevos estudiantes que irán a parar a sus aulas. Es por esto que toda la red de maestros debe ser debidamente capacitada y actualizada en los usos de la tecnología de la información y en los métodos de enseñanza online que son muy distintos a los métodos presenciales, esto para que de la mano de los padres, puedan guiar a los jóvenes representantes de la nueva generación a recibir su derecho a una educación de calidad.

Educación en la ruralidad. Diario Expreso. 8 Junio 2020

Deja un comentario