Año 2020 de campaña electoral

Entramos en un año de campaña electoral. Donde buscaremos un presidente de la república dentro de un universo multipartidista cuyos líderes han preferido convertirse en caudillos en lugar de crear una estructura unificadora. Por lo cual seguramente aparecerán muchos pescadores a río revuelto que, aprovechándose de una coyuntura, intentarán volverse protagonistas de alguna causa que esté de moda aunque nisiquiera la conozcan a medias. También aparecerán los que, cuando habiendo estado en el poder no pudieron satisfacer las necesidades básicas de sus mandantes, tratarán de materializar votos por medio de dádivas entregadas a la carrera a los diferentes grupos y comunidades sin un verdadero estudio que abarque las problemáticas reales de los diversos ciudadanos. Es así como, seguramente se desaprovechará una oportunidad de oro para poder realizar cambios de fondo, estructurales, que puedan al menos visibilizar a los que desde que nos volvimos república han sido olvidados.
Estos sectores que ahora no se ven, son los que en época de campaña se vuelven las minas donde poder recoger las tan preciadas fotos que se mostrarán en las redes sociales y serán las que se presentarán para recibirr los aplausos de todos los simpatizantes.
Y luego de que se acaben las campañas ¿Qué?, pues se empezarán a materializar los pactos que se hayan hecho para llegar al poder. Se comenzarán a realizar las tan promocionadas auditorías para usarlas como cortinas de humo mediáticas en lugar de desembarazarse de las camisetas de colores y ponerse a trabajar. Porque siempre es más sencillo atacar lo malo que se hizo en el pasado que empezar a trabajar para mejorar el futuro de los ciudadanos.
Y como seguiremos en esa misma línea, solo nos quedará volver a nuestras rutinas diarias guardando la esperanza de que todo mejorará, que llegará nuestro salvador a eliminar la corrupción y disminuir la pobreza, pero en realidad continuaremos ciegos a la olla de agua hirviendo donde nos hemos estado cociendo lentamente sin habernos dado cuenta.
¿La solución? Simple. Educación. Pues esta es la única arma a largo plazo pero que nadie se atreve realmente a mirar, porque es un camino de largo aliento, que puede terminar derivando en que las personas que la han recibido se den cuenta que quien se las dio no es la mejor opción para su futuro y terminen desplazándola. Y el ostracismo es lo único que jamás podrían resistir quienes se han acostumbrado a mantenerse gobernando a la población. Aunque muchas veces el cambio constante es el único camino, que permitirá darle la oportunidad a los mejores, no a los que mejor se saben promocionar.
¿Y hasta ahora, qué nos queda entonces? Pues, a los ciudadanos esperar recibir de los políticos los regalos que nos quieran dar, brindarles una sonrisa y un aprentón de manos para que crean que aún les creemos y votar por el que mejor nos parezca aunque sepamos que ya nos ha mentido anteriormente. A los candidatos, en cambio solo les queda volver a ponerse la máscara, preparar el alcohol con el que se van a lavar las manos después de las caminatas, respirar profundo y… sonreir.

Año 2020 dee campaña electoral. El Unvierso. (15 Enero 2020)